¡Dior mío, es una revelación! Acabo de verle en un anuncio de yogures con Nuria Roca. ¡Yoshio vive! ¡Es una señal!
Escrito en Friki, Nosotras mismas
¡Dior mío, es una revelación! Acabo de verle en un anuncio de yogures con Nuria Roca. ¡Yoshio vive! ¡Es una señal!
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Resulta que en septiembre tengo una boda. Resulta que me apetece muchísimo ir, porque se casa la hermana de mi mejor amiga (ambas son mujeres excepcionales) y se casa en Galicia, en un sitio precioso y estupendo. Me apetece mucho compartir la experiencia y estar junto a mi mejor amiga cuando se case su hermana, que para eso, entre otras cosas, están las amigas (para tener un surtido de klennex en el bolso, por ejemplo XDD). Además se me ha garantizado un surtido casi inagotable de primos guapísimos de toda talla, tipo y condición.
Lo que me aterra es que tengo que comprarme un vestido y unos zapatos. Aunque sé que puedo solucionarlo con mi vestido de Peggy Sue y otros zapatitos, sigo vivamente interesada en estrenar un vestido mono. Y me aterra a la vez. Ya nos conocemos todos, así que ya sabemos que mis proporciones no caben en cualquier vestido y que siento un total horror por las tiendas de tallas grandes al uso (que sólo tienen vestidos de madrina postmenopáusica), y, para mi desgracia, las que no son al uso (Kanak, por ejemplo), no suelen tener vestidos largos interesantes. Salvo las online y no me congratula mucho pedir vestidos a tontas y a locas, sin verlo antes.
En fin. Al final la solución será peregrinar por las tiendas de novia de las localidades grandes cercanas a Lothlann (¿qué pasa? es que en el agro extremeño la gente es más gorda y es más fácil encontrar talla) y ver que pasa. ^^ Las mantendré informadas.
Por el momento, he de decir, que he localizado un par de tiendas muy monas. En una tenían la falda más bonita de la tierra, pero ya me advirtió la dependienta que ellas me la arreglaban si quería pero que, honestamente, iba a parecer una camilla. Agradecemos la sinceridad, de verdad, sin ironía. Era muy bonita, pero poco apropiada: una falda con mucho vuelo y el bajo con pedrería. Eso sí, el color ideal de la muerte: verde esmeralda intenso. Y es que tengo ya decidido el color que quiero. Tres son mis favoritos: verde intenso, un rojo con un cierto tinte vinoso o granate, un poco frambuesa, y marrón chocolate. Colores fuertes, “bold” y que me quedan bien. Y, desde luego, menos aburridos y previsibles que el negro, que ya sabemos todos que estiliza mogollón, pero es que me aburre un poco, la verdad. ¿Anatema? Probablemente. Pero otro día me engolfo con el “What you wear..” y comento.
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Yo ya me he quemado. Sigh. Y se han reído un poco de mí. Ains.
Recordad poneros protector solar antes de salir de casa y volver a aplicar siempre que sea necesario. Nada de fiarse de las nubecillas, la sombra, el fresquillo… Cuidado con las terracitas, con los parques y con los paseos. Cuidado con las superficies que reflejan el sol (como el mar) porque te fríen. Y si tenéis la intención de poneros morenas (para gustos…) nada de tomar el sol entre las doce y las cuatro de la tarde y nada de hacerlo sin protección adecuada. Mejor tomar el sol a poquitos que no freírse el primer día, e ir bajando paulatinamente el grado del protector. Y, aunque parezca mentira, hay que quitarse la ropa mojada y secarse bien antes de tumbarse cual lagarto.
De todas formas, yo, desde aquí, les recomendaría que no tomasen el sol. XDDD Blancura radiante power. Y a ver si esta tarde ya me hago una mascarilla de yogur o algo, para que se me van un poco los colores, que me van a contratar de atrezzo para la Expo de Zaragoza (haciendo de lechera en el pabellón holandés, claro. XDDD)
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Esta vez voy a hablaros de un nuevo complemento de moda. Bueno… Nuevo… Por decir algo. La verdad es que es una cosa que apareció, al menos en Occidente, sobre los años setenta, pero hasta ahora (creo) no había saltado “a las pasarelas”, como se dice.
Voy a hablar del palestino. Sé que en otros puntos se le conoce como “la palestina”, pero como mi etnocentiismo madrileño es acusado y recalcitrante, diremos el palestino.
¿Qué es? Asumo que esta pregunta no necesita respuesta real, ya que mis lectoras (¡hola, lectoras!) vivieron plenamente los noventa y vieron y usaron el pañuelo. Incluso algunas lo guardan como reliquia y se lo ponen en ocasiones especiales. Como yo hoy, que tengo mala la garganta y, de mis pañuelos varios y foulares hippies, era el que mejor me quedaba con la ropa. En cualquier caso, vamos a explicar que es un palestino…
Se trata de un pañuelo de origen, evidentemente, árabe. No sólo musulman, me refiero árabe de la península arábiga, de Oriente Medio. Se llama keffiya, y, realmente, sirve como protector cabecil, contra el sol y el calorazo, en forma de turbante o atado más o menos graciosamente, o sujeto con una cinta que se llama agal. Tradicionalmente está hecho de algodón finito, con un diseño tejido geométrico, y flequillos atados en el borde. Aquí, como digo, se puso de moda en los setenta, por Yasser Arafat, que lo llevaba bastante. Era una prenda que usaban los jóvenes airados y progres, opositores al régimen y hippies en general. En principio se supone que se llevaba en solidaridad con el pueblo palestino, pero ha ido derivando hasta ser un fondo de armario básico de rojeras, comunistas, perroflautas, hippies, heavies, chungos, metaleros, borrokos y otras especies. En nuestra época, los noventa, había tres colores posibles: el tradicional negro de Arafat, el rojo y el morado. Nada más. Ahora los niños, que ni siquiera conocen a Arafat (y que deben creer que fue un invento del Ché lo de usar palestinos, bendita ignorancia), pueden encontrarlos amarillos, rosas, azules, verdes… Pero son más finúsculos, he de decir, y más pequeñitas. ¿El mío? El mío es enorme y vintage. Muy vintage. Es más viejo que yo, el pobre. Se la robé a mi paterno que la usaba cuando era delgado y atlético. Entonces practicaba activamente el montañismo, la espeleología y los cien metros grises, y el palestino le venía genial. En su grupo de espeleólogos le llamaban, precisamente, el Moro, por el pañuelico.
¿Sus ventajas? Pues, evidentemente, que si te lo pones el la cabeza te protege del sol. Pero en estos climas, la verdad, lo usamos más como bufanda. Y es una bufanda estupenda. Como es muy grande, se convierte en un rollo gordito que protege mucho, y, como es de algodón, retiene mucho el perfume, así que huele fabulosamente todo el día. (Asumimos que es así porque nuestras lectoras se duchan y se perfuman… XDDD En algunos casos miedo nos da pensar a qué apesta el palestino…)
¿Cómo ponérselo? Otra pregunta gratuita. Muchas sabrán hacerlo hasta con los ojos cerrados… Bien, el palestino es un cuadrado de tela, así que podríamos usarlo como un pañuelo “de pija”, es decir, doblado en dos, vuelto a doblar y colocado cual foular, pero… NOOO. No es así. La técnica es la siguiente: doblar en triángulo y doblar o enrollar empezando por la hipotenusa, dejando un piquito. Nos colocamos el piquito sobre el pecho, y cruzamos las puntas. Arreando.
¿Con qué llevarlo? Obviamente, con un LBD y stilettos… XDDD No, lo normal es que sea un casual muy casual. Vaqueros, camiseta, zapatillas, sudadera, chaqueta de lana gordita… Muy postgrunge, posthippie y metalero todo. XDD
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No, Audrey Tautou, no, demonios. Audrey, la original. Audrey Hepburn. Como estoy trabajando no puedo subir fotos, así que esta vez vídeos, que tienen también su gracia.
Audrey Hepburn es sinónimo de elegancia. Era pequeñita, con cuerpo de bailarina, y esos ojos grandes y una belleza etérea muy especial y difícil de repetir, que tiene algo de natural, de inocente. Muy diferente de Marilyn Monroe, ¿verdad? Mi peli favorita de Audrey es “Desayuno con diamantes”. La he visto medio millón de veces, por lo menos. XDDD “Sabrina”, “Vacaciones en Roma”, “Una cara con ángel” y “My Fair Lady” también son muy, muy, muy monas.
El estilo Audrey es relativamente sencillo de conseguir. Digo relativamente, porque, en realidad, necesitaríamos buscar ropas vintage de Givenchy, que , pese a que en Hollywood tenían genios del vestuario como Edith Head, vistió a Audrey en casi toda su carrera. El vestidito negro característico, el que sale en las primeras escenas de Breakfast at Tiffany’s, que ha sido copiado mil veces, era de Givenchy.
No importa que usase rosas y azules ocasionalmente, los colores para el look Audrey siempre serán neutros, o, mejor aún, blanco y negro. Sobre todo negro. Vestiditos negros, jerseis de cuello alto negros, cárdigans negros, pantalones negros… En Funny Face aparece con el uniforme beat, que, precisamente, se ha convertido en el estilo Audrey en el imaginario de mucha gente. Y en Sabrina volvemos a verla con su LBD.
Aviso a navegantes, antes de que sigamos por este camino. El look Audrey no le queda bien a todo el mundo. No digo que sólo le vaya a chicas muy delgadas, pero… Yo no lo usaría nunca. Destaca todos y cada uno de mis puntos malos. Tengo *mucho* de casi todo y el cuello corto, así que… ¡no-no! El rollo Audrey no es para mí. Me parece bonito, elegante y refinado, pero no puedo usarlo. Como siempre: tened en cuenta vuestro cuerpo, vuestros puntos buenos y sacadles provecho. Es una tontería usar cuellos cerrados y cisne si la Naturaleza os ha regalado un escote precioso.
Vale, una vez dicho ésto, vamos a definir el estilo:
Maquillaje: o nos vamos al nude (un poco de rimmel, un poco de brillo-sin-mucho-brillo) o copiamos a estas amables personas:
Amy Winehouse (Ami Güinejouse por aquí) es una cantante famosa. Puede que sea buena, no lo discuto. A mí no me gusta, pero eso es lo de menos. Lo de más es esas pintas que lleva. Ese pelo, ese maquillaje, esa ropa… ¡¡esa roña!! Lo malo es que como vivimos en la sociedad global, lo que causa furor en UK en enero, en febrero lo tenemos aquí. Una mixed-blessing, porque nos permite disfrutar de cosas estupendas (el estilo años cincuenta, los peeptoe) y de cosas horribles (la estética WAG, que pronto hablaremos de ella). Y el look Güinejouse es una de las peores. Y, para colmo, se ha extendido como nueva moda choni.
En inicio no era una mala idea. Look cool de los años sesenta, muy Ronnettes y la Motown. Big hair, big eyes, mucho rimmel, mucho eyeliner. No tan polished como el rollo diva de los cincuenta, pero bastante mono si lo haces con cierta mesura. El problema es que esta buena mujer lo ha llevado a un extremo que resulta de lo más horrible. Y queda como… guarrillo. Claro que como ella suele salir con pinta de poco duchada… El caso es que es uno de los no-no de la temporada. Y se ha puesto de moda entre las chonis. Ahora no hay niñata que no salga a la calle sin una buena raya de un centímetro de ancha y que se expande peligrosamente hacia las sienes. El grupo de chonis de OT es un buen ejemplo. Y no son sólo las jovencitas, a las que se les perdona porque a esas edades todo es experimentación. No, no. Yo he visto por ahí muchachas ya de cierta edad con sus buenos rabos güinejouse a cuestas.
No estoy para nada en contra del eyeliner, pero con mesura. A no todo el mundo le quedan bien los rabos, ya sean estilo sesenta o estilo gótico. Si tienes la piel oscura y apagada sólo consigues parecer la reina de los gitanos. Si no sabes combinarlo con una ropa y un maquillaje que vayan, da miedo. Además, hay que tener buen pulso, no os vaya a pasar como a una tipa que he visto en el bus. Me tenía tan hipnotizada que no podía dejar de mirarla. Además de llevar una raya temblorosa y como con pegotes, estaba dibujada unos milímetros por encima de la línea de las pestañas. Una imagen rara y horrible. Y ese era todo el maquillaje que llevaba. Una raya mal puesta y un pegote de rimmel que le había dejado manchas en el parpado superior. No-no.
De todas formas, si queréis inspiraros en ella y su estilo, os recomiendo que miréis mejor fotos de Lily Allen del año pasado. Sigue siendo choni, pero un poco menos extrema.
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Receta del ruso blanco.
Ingredientes:
Vodka
Nata líquida
Kahlúa o Tía María
Hielo
el sr. Alexei Nemov
Proporción:
Cinco partes de vodka
Dos partes de licor de café
Tres partes de nata líquida
Método:
Se le pide al sr. Nemov que bata un poco la nata para que espese (sin que llegue a montarse), se añade el vodka y el licor (que no debe de ser licor café gallego, si no Kahlúa o Tía María), y se sirve en un vaso, mejor si es ancho y bajo, con hielo. Si los cubitos tienen forma de delfines y pingus, mucho mejor, que queda monérrimo de la muerte. Para adornar… puuuues se me ocurre un poco de chocolate rallado o en polvo, canela, un mikado, un barquillo de chocolate, unas pajitas de colores. No sé, a su rollo.
También se puede preparar sin necesidad del sr. Nemov, aunque es una pena.
Escrito en Friki, Nosotras mismas
Según la media de edad de las lectoras que… bueno, que aún nos quedan, podemos decir, sin patinar mucho, que ya no nos dedicamos a beber minis (katxis, litros) en los parques. Así que nunca está de más hacer una guía con nuestras bebidas favoritas, según la ocasión.
De farra
Naturalmente, va en gustos. A las contribuyentes de este blog nos gustan, sobre todo, los cocktails, más que las copazas en sí. Mai-tais, cosmopolitans, daiquiris y rusos blancos están entre nuestros favoritos. El tequila sunrise, black russian y los sanfranciscos tienen menos simpatías. Nos gustan las bebidas un poco dulces, la verdad. Rosh y Nanna prefieren el ron, y yo soy una chica-absolut.
Lo malo de muchos bares es que ponen garrafón. Corren leyendas urbanas sobre cuáles son más susceptibles de ser adulteradas, pero no es como para fiarse. Nosotras, desde aquí, recomendamos tener cuidado, y no mezclar. No está comprobado que te alivie la resaca, pero por si acaso. Otra norma fundamental sería beber tanta agua como alcohol, pero comprendemos la dificultad de ir de bar en bar con una de litro y medio a cuestas. XDDD
Los chupitos son un arma de doble filo. Son divertidos y no hay nada mejor que una ronda tras otra de chupitos con los amigos, pero… ¡cuidado! Puedes acabar mezclando más de la cuenta. Otra de las ventajas de los chupitos es que resulta muy divertido pedirlos y que, en según que casos, pueden resultar muy juguetones.
La señorita recibe
Si vas a organizar una fiesta casera, los dry y dirty martinis son una buena idea, pero pegan muchísimo (es casi ginebra sola). Los rusos blancos tienen el problema de que se hacen con nata, y hay gente que no tolera bien los lácteos. ¿Qué prepararía yo? Muerte en la tarde. Absenta con champagne. Y destornilladores. Como se hacen con zumo de naranja, además aporta vitamina C. Los mojitos también son un win-win, pero si se saben preparar.
Si hay comida de por medio, buscad un amigo riojano que os oriente sobre que vino marida mejor con lo que vais a poner de comer. Pero lo básico es: carne roja y sabores fuertes, vino tinto; pescado y sabores delicados, vino blanco; champagne y cava con casi todo; vino dulce con los postres; los ubicuos espumosos italianos con pasta; amontillados con las tapitas; vinos de especias a palo seco.
Mejorar las cosas
Aunque yo no le encuentro el punto, entiendo que mucha gente beba ron con cocacola (es una canción de las Andrew Sisters, por cierto). Es un poco aburrido y previsible, pero siempre se puede animar. En el Medievo, por ejemplo, lo hacían estupendo añadiendo un humilde chorrito de limón. Hay muchas más posibilidades: un toque de blue tropic en las piruletas, hierbabuena natural en las bebidas con ron…
Accidentes
Por si nos pasamos y acabamos con el estómago dado la vuelta, no está de más llevar en el bolso toallitas húmedas, chicles o algo para quitarse el sabor de la boca. Y una pinza, si tienes el pelo largo. O una amiga, muy, muy, muy buena amiga, y resistente a según que cosas, para que nos sujete el pelo.
Resaca
Bueno, pues además de beber mucha agua (que aclara la vista XDDD), si hemos caído en las garras de nuestra amiga, lo mejor es dormir hasta tarde, tomar líquidos y comida suave, evitar los ruidos y las luces fuertes, y ponerse el dvd “Cuando Harry encontró a Sally”.
Escrito en Friki, Nosotras mismas
Será porque el año pasado vino étnico y era el último clásico de los cincuenta, que volvió en los setenta (y luego ochenta y noventa) que nos quedaba por revisitar. Será que los diseñadores se quieren inspirar también en el cambio climático (hace poco vi una campaña de Diesel con el tema) y la desertización. Será que viene la moda Indiana Jones… ¡Pero yo estoy que muerdo! Estoy indignada, porque veo en lontananza la invasión de una de mis prendas menos favoritas del mundo.
¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ?
Vuelve la horrible, horrible, horrible y *nada* favorecedora camisa safari o sahariana. ¡Con pantalones safari, estampados leopardescos y demás parafernalia de la moda “safari”! ¿Por qué? ¿Por qué tanto odio? ¿Qué hemos hecho para merecer ésto? Es escalofriante, muy escalofriante.
La sahariana es una especie de cosa, mitad camisa, mitad chaqueta, generalmente de color khaki y similares, de vaga inspiración militar y aventurera, que me parece atroz por varias razones:
La única forma de que te quede bien una, en resumen, es que seas Ava o Grace en “Mogambo”. Y no… XDDD
Escrito en Compras-compras, Nosotras mismas, Pretty
Acabo de percatarme de que hoy, accidentalmente, vengo disfrazada de la versión femenina de un chico-inglés-un-poco-anticuado. Un poco como Aziraphale o el ubícuo académico oxfordiano con muchas ideas raras. Digo versión femenina porque, aunque el uniforme es el mismo, los colores y algunas formas le dan un toque decididamente girly. O de chica vestida de chico inglés. O, como dice Nanna, Oxford-girl.
Pantalones anchos en tweed ligero (espiga o herringbone, concretamente) rosa, malva, gris y blanco.
Camisa blanca con rayitas beige, manga francesa (o 3/4).
Jersey de punto fino, color beige.
Zapatitos tipo bowling (o golf, no lo tengo claro, pero sabéis a qué me refiero: una especie de híbrido entre mocasines de cordones y deportivas, que nuestro amigo Bromio llamaba, despreciativamente, deportivas de pija) de color granate con detalles tostados.
Dos reflexiones:
Escrito en Nosotras mismas, Pretty, Vanity